Desde hace mucho, un joven de 24 años vive en París. Lugar donde es un reconocido periodista del medio. Su éxito se debe a un cuento publicado varios años atrás. Los domingos gusta de ir a de compras a barrios de la ciudad. Su fin es buscar antigüedades. Un día entra a una de las tiendas, al cabo de un rato da un grito de espanto. Frente a el se encontraba un pisa-papel. El joven le pregunta al vendedor de la tienda sobre el objeto. El Sr. fue claro. Le dijo: "Ud. lo lanzó". Pues efecto el joven había lanzado ese pisa-papel hace media década desde su domicilio en Miraflores a la casa contigua.
Sucede que una noche de verano, hace cinco años, el muchacho intentaba terminar un cuento. De pronto, sintió un maullido que no lo dejaba concentrarse. Dicho ruido provenía del segundo piso de la casa de al lado. El joven salió desde su ventana a espantar al gato. Sin resultado alguno, a los minutos, el felino volvió a maullar. El muchacho observa sobre su escritorio un pisa-papel, regalado por su abuelo. Desesperado, pues era su quinto intento, lanzó el objeto contra la azotea donde se encontraba el animal. Sin embargo no pudo recuperar el regalo.
Y es que al día siguiente, el joven se levantó temprano. Se dirigió al lugar donde debería encontrarse el cuerpo lanzado. Pidió el permiso correspondiente, y subió a buscarlo. Pero no encontró su pisa-papel en la azotea.



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